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LA
DEFENSA INDIVIDUAL EN LAS DIVISIONES FORMATIVAS
Jorge Díaz Vélez
En este artículo expresaré mi
opinión acerca de la importancia de enseñar defensa individual con sus
distintas alternativas, en las divisiones formativas.
El mini básquet es el primer
contacto que tienen los chicos con el deporte y es nuestra tarea el incentivar
a su práctica logrando que sea una actividad agradable y amena, intentando
que participen una gran cantidad de chicos y permanezcan en el deporte por
mucho tiempo, por lo tanto yo siempre sugiero que en primer término tenemos
que enseñar aquellos gestos, fundamentos que le faciliten realizar lo más
lindo que tiene el básquetbol para un chico que es convertir gol, la defensa
surgirá como consecuencia de las acciones ofensivas.
A mi criterio la enseñanza pasa por
transmitir los principios básicos de postura, colocación y distancia, en
relación si el jugador adversario tiene o no el balón evolucionando el proceso
de enseñanza (incorporando conceptos) de acuerdo al nivel técnico mostrado por
el grupo.
Al hablar de divisiones formativas
justamente estamos refiriéndonos a "formar" jugadores y personas a través del
deporte en este caso el básquetbol, es decir, nuestra tarea va más allá de la
obtención de un triunfo deportivo o el logro de un torneo.
El aplicar defensas individuales
tiene mucho que ver con la educación y formación de los jugadores.
Por todos es sabido que el
básquetbol debe cimentarse sobre una sólida base de educación física, a los
jugadores se les pide que corran, se desplacen, salten, cambien de dirección,
etc. El hecho de realizar defensas individuales contribuye a una mejor
formación multilateral de los jugadores y los obliga permanentemente a estar
muy atentos a todas las circunstancias del juego.
La implementación de defensa
individual hará que los jóvenes jugadores tengan que desplazarse en
diferentes sentidos, con diferentes trayectorias, a diferentes ritmos,
teniendo que orientarse de diversas maneras, enriqueciendo su experiencia de
movimiento y a los atacantes les permitirá experimentar gran cantidad de
situaciones de uno contra uno, dos contra dos (con el balón o sin él)
enriqueciendo su habilidad técnica y motriz y estimulando su capacidad de
razonamiento y lectura del juego.
El defender individualmente no sólo
contribuye a estimular una mayor experiencia motriz, sino también a consolidar
el espíritu grupal, a desarrollar el "amor propio", a lograr un equilibrio
emocional, a razonar y discernir ante distintas alternativas del juego, es
decir a formar integralmente a la "persona-jugador".
El básquetbol es para mí una
aventura desafiante en donde los jugadores deben mostrar audacia creativa y el
hecho de presentar una defensa individual presionante en todo el campo reclama
a los jugadores su máxima energía, una visión clara y una predisposición
mental muy activa.
Este tipo de defensa hará que los
chicos vean y reaccionen ante diferentes situaciones y en la medida en que
ellos tengan más facilidad para reaccionar evolucionarán en mayor medida en
su aprendizaje.
Veo a muchos entrenadores,
dirigiendo inferiores, que optan por establecer defensas zonales la mayor
parte del tiempo durante un juego, tal vez pensando que eso es lo mejor para
su equipo ¿será
lo mejor para sus jugadores? ¿O será lo mejor para ellos en pro de ganar el
partido?
Al defender zonas los chicos
solamente aprenderán a realizar movimientos cortos, de limitada riqueza
motriz, con escasas posibilidades de desplazamientos y en las divisiones
menores, al situarse en posiciones cercanas al canasto harán que los atacantes
tengan muchas dificultades para convertir, siendo probable que las ofensivas
se transformen en concursos de tiros al canasto desde posiciones externas.
En ningún
momento tengo la intención de expresar que las defensas zonales no sean
buenas, creo que sí lo son, su enseñanza forma parte del proceso de enseñanza
aprendizaje de un jugador o un grupo de jugadores, pero considero que se
pueden obtener mejores beneficios para la formación tomando la defensa
individual como base del proceso pedagógico.
Pienso que las tácticas dependen de la
calidad de los jugadores y no del mero hecho de ponerlas en prácticas, de ahí
que mi mayor preocupación será tener la mejor calidad de jugadores y una buena
forma de conseguirlo es haciéndolos defender y jugar contra defensas
individuales con buena intensidad.
Seguramente muchos coincidirán
con los conceptos vertidos anteriormente pero lo realmente importante es cómo
poder llevar a cabo la enseñanza, la forma de implementar todo los conocimientos
que poseemos, es decir la
metodología que utilicemos.
Enseñar defensa individual no
es realizar desplazamientos defensivos, o postura defensiva como muchas veces se
hace, eso es sólo
una parte del aspecto defensivo.
Quien trabaja con chicos tiene que
enseñar defensa que es absolutamente diferente
a entrenar defensa.
Yo siempre planteo en las clínicas en
las cuales me toca exponer que a la mayoría de los
jugadores de nuestro medio no les gusta defender y la inquietud
que transmito es la siguiente:
¿Por qué no les gusta?, ¿Cuánto tenemos que ver los entrenadores de
divisiones formativas en ello?, ¿Realmente hacemos bien nuestro trabajo?
¿Logramos que los chicos adquieran un compromiso con la
importancia que tiene este aspecto en el desarrollo del juego?.
¿Dedicamos el tiempo suficiente a enseñar (no a entrenar), o sólo nos
acordamos y exigimos defensa durante el juego?
¿Estimulamos el conocimiento teórico, tan necesario para el reconocimiento
de situaciones de juego?, ¿Damos la misma importancia al componente
intelectual que al físico y emocional (actitud)?,
¿La metodología que utilizamos es apropiada para las circunstancias, se
adapta al nivel evolutivo del grupo?
¿Cuál es nuestra actitud personal cuando enseñamos defensa, la misma que le
solicitamos a nuestros jugadores?
¿No utilizaremos
demasiado defensas zonales produciendo holgazanería en nuestros jugadores?,
Muchas preguntas a las cuales cada uno
le dará sus propias respuestas.
Mi objetivo con la redacción de este
articulo no es mostrar ejercicios, para mí los conceptos y la filosofía son
mucho más importantes que los ejercicios.
Quisiera que quien lo lea;
reflexione sobre lo aquí expuesto (esté de
acuerdo o no) y fundamentalmente cuando hablo que a los jugadores no les gusta
defender; crear dudas (de la duda surgirá la inquietud y de la inquietud surgirá
la acción) y que cada entrenador pueda por sí mismo encontrar el camino más
apropiado para llevar a cabo el mejor proceso de enseñanza aprendizaje y
contribuir con su trabajo (desde el lugar que sea, esté donde esté) al
crecimiento de nuestro básquetbol.
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