Mundial
de 1954
Estados
Unidos Campeón
La segunda
edición del Campeonato Mundial se realizó nuevamente en Sudamérica. En esta
ocasión, Brasil fue la sede de un torneo que necesitaba afianzarse y divulgarse
alrededor del mundo.
En un
principio, San Pablo había sido designada como sede ya que por esas fechas se
conmemoraba los 400 años de su fundación. Sin embargo, este proyecto inicial
propuesto por Alberto Curi, por entonces titular de la Federación Brasileña de
Básquet, se vio frustrado. Graves problemas en la estructura del techo del
estadio obligó a la organización a trasladar el campeonato a Río de Janeiro.
Este no fue el único
inconveniente que debió afrontar el torneo. Varios equipos del bloque socialista
del este europeo no pudieron participar porque Brasil no mantenía relaciones
diplomáticas con estas naciones. De esta forma, la Unión Soviética, Hungría y
Checoslovaquia fueron reemplazados por Francia, Israel y Yugoslavia. La ausencia
de estos conjuntos disminuyó notablemente el nivel del campeonato.
Argentina que había
conquistado la medalla de plata en el Panamericano del 51’ y el cuarto puesto en
los Juegos Olímpicos de Helsinki 52’, tampoco concurrió a la cita mundialista,
debido a que el gobierno de Juan Domingo Perón también sostenía diferencias
políticas con el gobierno brasileño.
El campeonato tenía tres
claros candidatos: Estados Unidos, Brasil y Uruguay. El local contaba con
figuras de la talla de Amaury, Algodón (Zenny de Acevedo), Passos, Almir, Edson,
Rosabranca y Jathyr. Estados Unidos, que como ocurriera en la edición anterior,
estuvo representado por el equipo comercial Caterpiller. Uruguay hacía su debut
en estos torneos y traía como antecedente la medalla de bronce conquistada en
los Juegos Olímpicos del 52, tras vencer a Argentina. Los tres equipos se
adjudicaron invictos en sus respectivos grupos. Sin embargo, en la rueda final,
en donde se enfrentaban todos contra todos, Estados Unidos mostró una clara
superioridad. Uruguay no mantuvo el nivel de la etapa clasificatoria y cayó
derrotado sorpresivamente ante Francia, Canadá, Estados Unidos y Filipinas.
En la jornada final,
30.000 personas colmaron la capacidad del Maracanazinho con la ilusión de ver a
la selección verde-amarelo alzarse con la Copa. Pero, Estados Unidos le arrebató
de sus manos el título, que conducidos por John Staton desplegaron un juego
contundente y efectivo. Nueve victorias contra ninguna derrota y treinta puntos
de diferencia promedio, son fríos números que muestra la superioridad desplegada
por los inventores del básquetbol sobre el resto de los participantes.
Estados Unidos llegó a este torneo como el
más firme candidato. Su favoritismo previo, como no siempre ocurre, luego se
desplegó sobre el parquet. Sus jugadores terminaron festejando el campeonato sin
saber que deberían pasar treinta y dos años para que otro representativo
estadounidense lo lograra nuevamente.
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