Mundial
de 1959
Brasil
Campeón
El tercer Mundial de Básquetbol, que se desarrolló en Chile entre el 16 y 31 de
enero de 1959, estuvo marcado por varios incidentes que dificultaron su normal
desarrollo. En principio, el país organizador se había comprometido a construir
un estadio para los primeros meses de 1958. Pero, al no poder concluir la obra,
la Federación Chilena logró que el torneo se postergara un año. Sin embargo, el
plazo tampoco fue suficiente y, con la aprobación de la F.I.B.A, el torneo se
llevó a cabo en el estadio Nacional de Santiago. Las rondas preliminares se
desarrollaron en las subsedes Antofagasta, Concepción y Temuco, en tanto que la
de consuelo se efectuó en Valparaíso.
Pero los
problemas continuaron. Otro inconveniente surgió cuando la Federación Uruguaya
cuestionó el sorteo e incluso la organización del campeonato.
Luego, la
U.R.S.S, ganador de todos los partidos que disputó, no pudo alzarse con el
título, por las diferencias políticas y enturbiaron el normal desarrollo del
torneo.
Tanto la
Unión Soviética como su país satélite Bulgaria no se presentaron en sus
respectivos compromisos ante Formosa. Tal alternativa obligó a la F.I.B.A a
sancionarlos con la pérdida de todos los puntos obtenidos en la segunda fase.
Para ganar tiempo, se postergaron para las últimas fechas los polémicos cotejos.
El esfuerzo fue inútil y no hubo margen para revertir la situación.
El
conjunto brasileño se llevó la competencia, pese a perder en el partido cumbre
contra los soviéticos por 66 a 62. Comenzaba así, un exitoso ciclo de triunfos
brasileños guiados por los ya históricos Amaury, Rosabranca, Wlamir, Waldemar,
Ubiratán y Jathyr.
El
seleccionado argentino mostró una pálida actuación a lo largo del torneo. Al
corto período de preparación se le sumó la renuncia del director técnico
Abelarde Dasso. El lugar lo ocupó el preparador físico, Pedro Pasquinelli.
El plantel
estuvo integrado por Bernardo Schime, Heriberto Fagnani, Edgar Parizzia,
Florencio Marzoratti, Orlando Peralta, Héctor Barreneche, Antonio Tosí, Felipe
Fernández, Juan Sabatini, Carlos Vassino, Juan Carlos Nano y Enrique Borda.
Debutó
ante el seleccionado estadounidense, perdiendo por 87 a 73. Luego, sufrió una
nueva caída ante Formosa (59 a 63) en un partido que se fue ganando casi hasta
el final, pero se perdió porque las 3.500 personas hostilizaron a los jugadores
argentinos, quienes no mantuvieron la calma y comenzaron a cometer demasiados
errores. El triunfo ante la República Árabe Unida (65 a 52) no alcanzó para
acceder a la rueda decisiva. Argentina debió conformarse con jugar la rueda
consuelo, en donde consiguió el noveno puesto tras las victorias ante Egipto (61
a 59) y México (75 a 66) y la derrota ante Uruguay (48 a 51).
La medida
de efectuar el torneo en el Estadio Nacional de fútbol de Santiago, tras las
dificultades con la construcción del gimnasio, resultó acertada. La mayor
capacidad de las tribunas benefició a la organización. Con 23.143 entradas
vendidas, la octava jornada resultó la de mejor recaudación. La serie decisiva
fue presenciada en total por 178.962 espectadores, con un promedio de 16.270 por
jornada. Ese día se enfrentaron Brasil- Puerto Rico y el clásico Unión
Soviética- Estados Unidos, con victoria de los europeos por 62 a 37, que se
convertiría en la derrota más amplia sufrida por una selección estadounidense en
un Mundial. Como consuelo les quedó el recuerdo de haber superado por primera
vez los cien puntos en una Copa del Mundo. Ocurrió en una ocasión del triunfo
ante Egipto por 103 a 58.
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