Mundial
de 1963
Brasil Campeón
El IV Campeonato Mundial de
Básquetbol, como había ocurrido en la edición anterior, debió sufrir nuevamente
una postergación en su fecha de disputa. En esta ocasión, se le otorgó la sede a
Filipinas. Por primera vez, desde su creación, el torneo salía de tierras
sudamericanas. Sin embargo, las autoridades del país asiático no permitieron el
acceso de los equipos representativos del área socialista, a pesar de que varios
equipos ya habían arribado a Manila, la capital filipina. Otra vez, política y
deporte ofrecían vinculaciones entre sí. La F.I.B.A, reunida entonces en sesión
extraordinaria, decidió que Brasil se hiciera cargo del vapuleado Campeonato y
lo postergó por un año y medio.
El torneo regresaba por cuarta vez a suelo
sudamericano. Brasil era el claro favorito a llevarse el primer puesto. Ese
mismo año se había adjudicado el Sudamericano de Lima, Perú, y obtuvo el segundo
puesto en los Panamericanos de San Pablo, detrás de Estados Unidos. Antes de
comenzar el Mundial, algunos jugadores, encabezados por Rosabranca y Jathyr,
tuvieron un conflicto con el director técnico Togo Soares. Superado este
incoveniente, terminaron invictos la rueda final, a la que accedieron
directamente por ser el país organizador y conquistaron por segunda vez el
Campeonato Mundial. Finalizaron con un promedio de 81 tanto a favor, altísimo
para esa época, y 68 en contra. Su juego era deslumbrante. Combinaban técnica
con fuerza, efectuaban un despliegue notable por todo el rectángulo de juego.
De esta forma, comenzaba a nacer el inconfundible juego brasileño de tirar y
correr.
La revelación del torneo fue, sin dudas,
Yugoslavia. Un equipo que poseía un formidable 1.90 de estatura promedio. Los
balcánicos habían pegado el salto de calidad durante el Europeo de Belgrado ’61.
Allí, cayeron derrotados en la final ante la poderosa Unión Soviética, pero la
revancha llegaría en Brasil. En la última jornada de la rueda final, lograron
vencer a los rusos por apenas un doble (69 a 67) y consiguieron un meritorio
segundo puesto. Fue el surgimiento de Yugoslavia como potencia basquetbolística.
Argentina, por su parte, hacía su tercera
presentación mundialista. El equipo, totalmente improvisado, llegó con sólo 10
días de preparación. No participaron en los Panamericanos de San Pablo, y en el
Sudamericano de Perú obtuvieron la cuarta posición final, reflejando por ende el
mal momento que se estaba atravesando. Los antecedentes previos no eran los
mejores. Por eso el octavo puesto, conseguido al adjudicarse la rueda consuelo,
y con un promedio cercano a los 90 puntos, sirvió como atenuante de la mala
actuación en la serie preliminar, en donde se habían acumulado tres derrotas
ante Italia, Estados Unidos y México. Las victorias ante Uruguay, al que no se
derrotaba desde el Sudamericano de Córdoba ’60, y Perú, a quien no se pudo
vencer en Lima, fueron un verdadero consuelo para la delegación argentina. El
equipo lo integraron: Chazarreta, Hugo Oliva, Zoilo Domínguez, Moreno, Fruet,
Samuel Oliva, Desimone, Lutringer, Tulli, Lebihan, Caccimani y Tosí. El director
técnico fue Andrizzi.
Los campeonatos mundiales, a pesar de todas
las dificultades organizativas que sufrieron en sus cuatro ediciones, lentamente
comenzaron a tomar trascendencia. Este último torneo no escapó al común
denominador de los anteriores. Sin embargo, la memorable actuación del conjunto
brasileño, al que se lo conoció como ‘’el quinteto de oro’’, borró gran parte de
todos los inconvenientes previos.
POSICIONES FINALES
1.
Brasil, 12 pts.
2.
Yugoslavia, 11
3.
URSS, 10
4.
EE.UU, 9
5.
Francia, 8
6.
Puerto Rico, 7
7.
Italia, 6
8.
Argentina, 9
9.
México, 8
10.
Uruguay, 8
11.
Canadá, 8
12.
Perú, 7
13.
Japón, 5
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