Mundial
de 1967
Unión
Soviética Campeón
Los inconvenientes organizativos y
los cambios de fecha enturbiaron el normal desarrollo del 5º Mundial de
Básquetbol. Además, como en las anteriores ediciones, el torneo se disputó
nuevamente en Sudamérica. En esta ocasión, y por primera vez en la historia, la
organización fue compartida por dos países: Uruguay y Argentina.
Las tres zonas clasificatorias y la
rueda final se jugaron en las ciudades uruguayas de Montevideo, Mercedes y
Salto, mientras que la ‘rueda consuelo’ se disputó en Córdoba, localidad
mediterránea Argentina. En un principio, Bahía Blanca había sido designada como
una de las sub-sedes. La capital del básquet argentino debió haber recibido a la
U.R.S.S, Japón, Perú y el representativo nacional. Sin embargo, los soviéticos
se negaron a estampar sus huellas digitales, medida que tomaba por entonces el
gobierno argentino con los ciudadanos de países comunistas. Ante esta situación,
el comité organizador trasladó la sede a la ciudad de Montevideo, capital de la
República Oriental del Uruguay. La fecha original del Mundial había sido
estipulada para 1966, pero por cuestiones electorales uruguayas postergaron su
inicio hasta el año siguiente.
La rueda final, celebrada en el Cilindro de Montevideo, mostró una evidente
superioridad de Estados Unidos, U.R.S.S, Yugoslavia y Brasil sobre Argentina,
Polonia y Uruguay. Finalmente, la U.R.S.S se coronó por primera vez campeón en
base al aporte de Volnov, Andreev, Polidova, Lipso y Sakandelidze. Al mismo
tiempo, las presencias de Sergei Belov, uno de los mejores jugadores rusos de
todos los tiempos, y del técnico Alexander Gomelski, quien terminaría
conduciendo al equipo rojo por más de dos décadas, comenzaron a sorprender al
mundo por su talento y capacidad conductiva, respectivamente.
El segundo puesto quedó para
Yugoslavia, al conseguir en la última jornada una resonante victoria ante la
U.R.S.S por 79 a 71. Los balcánicos, lograron la misma ubicación que la edición
anterior, pero en esta oportunidad marcaron diferencias con dos notables
jugadores: Ivo Daneu y Radijov Korac. El primero fue elegido el mejor del torneo
y sería por varios años pieza fundamental del equipo yugoslavo. Mientras Korac
–conocido como el ‘zurdo de oro’- fue un notable goleador, autor de 25 tantos
ante el conjunto argentino.
Mientras tanto, el defensor del título,
Brasil, consiguió la tercera ubicación en el Mundial del 67’. Amaury –uno de los
mejores bases mundialistas de toda la historia-, Mosquito, Ubiratán, Menon y
Yathir formaban un quinteto de lujo que logró superar en la última jornada a
Estados Unidos por 80 a 71. En el conjunto norteamericano sobresalía Miles Aiken,
quien años más tarde sería figura en varios equipos europeos, entre ellos el
Real Madrid.
El seleccionado argentino cumplió una
irregular actuación a lo largo de la competencia. El plantel estaba integrado
por Alberto Cabrera, Atilio Fruet, Ernesto Ghermann, Carlos Mariani, Dante
Massolini, José Ignacio De Lizazo, Héctor Barreneche, Luis Casarín, Néstor
Delguy, Norberto Battilana, Tomás Sandor y Samuel Oliva. En la rueda inicial,
los argentinos vencieron a Japón (69 a 63) y a Perú (73 a 65), pero cayó
fácilmente ante la U.R.S.S (105 a 66).
A pesar de la estrepitosa caída ante
los soviéticos, el seleccionado argentino avanzó a la rueda final. Allí, el
mejor nivel de los rivales quedó reflejado en el único triunfo sobre seis
presentaciones. El debut argentino fue ante Estados Unidos, que lo venció por 76
a 66. Sin embargo, recién en la segunda etapa los norteamericanos pudieron
quebrar al equipo sudamericano que tuvo a Ghermann con 16 puntos como su máximo
encestador.
En su mejor desempeño en todo el
torneo, Argentina superó al conjunto uruguayo por 79 a 75, ante 20.000 personas
presentes en el Cilindro de Montevideo. Luego siguieron cuatro claras
derrotas ante U.R.S.S (96 a 61), Yugoslavia (93 a 69), Polonia (65 a 58) y
Brasil (74 a 66).
En el recuerdo quedará la conquista soviética del trofeo de oro ‘James
Naismith’, puesto por primera vez en juego, consiguiendo así su primera
conquista mundial e iniciando una hegemonía de los torneos internacionales,
compartida con Estados Unidos y Yugoslavia.
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