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Mundial de 1974

Unión Soviética Campeón

 

El séptimo Campeonato Mundial, disputado en San Juan de Puerto Rico, tuvo como favorito al equipo estadounidense. El plantel era talento puro, lo integraron, entre otros, John Lucas, Luthewr Burden, Quinn Buckner y Gus Gerard. El problema fue la falta de experiencia de estos jugadores, ya que el más veterano tenía sólo 22 años. Se encontraron con la fortaleza y practicidad de la Unión Soviética, que lograron el segundo título mundial, empatando en el primer puesto con estadounidenses y yugoslavos, pero aventajando a estos en el gol average.

Estados Unidos- U.R.S.S: La definición se produjo en el gimnasio ‘Roberto Clemente’, con 10.000 puertorriqueños volcados a favor de EE.UU. Los dirigidos por Gene Barton arrancaron dominando a su rival a través de su juego veloz, pero con el ingreso de Salnikov, que finalizaría con 36 tantos, los soviéticos equilibraron el encuentro. La paridad de la primera mitad quedó reflejada en el resultado: igualdad en 55. En los restantes 20’, las torres del conjunto dirigido por Alexander Gomelski desgastaron a los hombres altos americanos: Kelly, Meriwheather y Boswell. Los tres debieron abandonar casi al mismo tiempo, el parquet debido a la acumulación de faltas personales. Salnikov siguió goleando desde el perímetro, Alexander Belov dominó con su potencia los tableros y su hermano, el genial Sergei Belov, se apoderó  definitivamente del control del juego. Ni Lucas ni Burden pudieron revertir la situación. Circulando la pelota con rapidez y usando el reloj hasta el límite de los 30’’, la Unión Soviética se alzó con la victoria por 105 a 94. Fue el triunfo de la mecánica soviética sobre la plasticidad americana.

   En el triple empate, los yugoslavos salieron beneficiados sobre EE.UU. y terminaron en la segunda ubicación. Precisamente, su única derrota fue ante el equipo americano por 91 a 88. Recién sobre el epílogo resignaron la victoria, en el cotejo más atrayente de todo el torneo. Su máxima figura fue Dragan Kicanovic, un delgado escolta de 1,93 mts., con una capacidad goleadora asombrosa. Su fama de anotador llevó a varias universidades americanas a interesarse por él, entre 1972 y 1973. Sin embargo, prefirió la tranquilidad de Belgrado y de su equipo, el Partizán. Pero Kicanovic no estaba solo, ya que los balcánicos eran un conjunto temible. La base recaía en Slavnic, un armador con un dribbling endiablado, mientras que Lavnic se encargaba de anular al mejor hombre rival y Kresimir Cosic era el dueño de la zona pintada.

 Además de todas las figuras ya nombradas, los espectadores de este Mundial, tuvieron la posibilidad de deleitarse con la presencia de otras tantas estrellas internacionales de ese entonces. Sin dudas, fue uno de los mejores mundiales de la historia, sólo basta repasar a los protagonistas: Wayne Brabender y Clifford Luyk, dos históricos jugadores de la selección española; Dino Meneghin, baluarte de Italia durante dos décadas; el brasileño Marcel de Souza, en Puerto Rico participó, con 17 años,  el primero de sus cinco mundiales; Héctor Blondet, figura de la selección puertorriqueña y revelación de los Juegos Olímpicos de Munich ’72; el mexicano Arturo Guerrero, empedernido goleador que fue atrapado por el profesionalismo italiano, y el cubano Ruperto Herrera.

   Argentina, tras la ausencia en la edición anterior, retornaba a la elite mundial con un equipo muy parejo en todas las posiciones. Gustavo Aguirre, Jorge Becerra, Alberto Cabrera, Eduardo Cadillac, Ernesto Ghermann, Carlos González, Raúl Guitart, Jorge Martín, Alfredo Monachesi, José Luis Pagella, Adolfo Perazzo y Carlos Raffaelli arribaron a Puerto Rico sabiendo que sus posibilidades futuras dependían del debut frente a España, que regresaba al certamen internacional luego de 24 años. Su última aparición había ocurrido en el primer Mundial (Argentina ’50).

 El equipo de Miguel Ángel Ripullone contaba con material para superar a los europeos. Durante gran parte del encuentro, ‘Mandrake’ Cabrera controló a Brabender y ‘Finito’ Ghermann, Perazzo y González facilitaron la tarea de los españoles. Brabender, que había finalizado el primer tiempo con 2 puntos gracias a la marca de Cabrera, cerró su planilla con 22 luego que el bahiense abandonara  la cancha. La derrota por 96 a 89 fue un golpe duro para el plantel argentino. La rehabilitación se consiguió ante Filipinas, 111 a 90. Aún quedaba una pequeña esperanza si se superaba al poderoso EE.UU. en el cierre del grupo. Sin embargo, no hubo sorpresa. El 109 a 86 a favor del equipo de John Lucas y compañía, condenó a Argentina a la rueda consuelo.

 Aunque no ingresó entre los ocho mejores, el desempeño del conjunto argentino mereció el reconocimiento de la prensa mundial. Fue superior a España y su goleo resultó el más elevado, en la ronda previa, detrás de EE.UU. y la Unión Soviética. En la rueda consuelo, derrotó  a República Centroafricana por 121 a 70 y perdió sucesivamente con Australia por 102 a 100, con México por 85 a 84 y ante Checoslovaquia por 113 a 91.

 

 
   
 
 

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