Mundial
de 1986
Estados
Unidos Campeón
Sin dudas, el
seleccionado de Estados Unidos que se coronó campeón del Mundial de Básquet
España 86’ fue uno de los mejores que envió la ABAUSA (Amateur Basket
Association of the United States of America) a este tipo de competencias. Un
conjunto integrado por jóvenes jugadores universitarios, dueños de una depurada
técnica individual y de una excelente condición física. El
plantel dirigido por Lute Olson estaba conformado con Tyrone Bogues, Steve Kerr,
Sean Elliott, Derrick Mc Key, Rony Seikaly, Tommy Amaker, David Robinson, Tom
Hammond, Brian Shaw, Armond William y Charles Smith. Basta con repasar
los nombres y comprobar que la mayoría tuvo y tiene antecedentes en la
fantástica NBA. Y, a este combinado de estrellas, la selección argentina
consiguió superarlo. Como en Buenos Aires ’50 en aquella recordada ‘noche de las
antorchas’,o como en los Juegos Panamericanos de México ’55. Esta vez fue en
Oviedo. El domingo 13 de julio de 1986. El resultado: 74 a 70. Imborrable.
Único.
La clave en aquel encuentro estuvo en la pegajosa marca desplegada por Diego
Maggi sobre Robinson, en el goleo de Camisassa (21 puntos) y Romano (16 puntos),
y en la perfecta conducción del genial Miguel Cortijo. Sobre el cierre, dos
tiros libres convertidor por el ‘Vasco’ Aispurúa sellaron el resultado final.
Argentina
llegó al choque contra los inventores del básquetbol, luego de cumplir una
irregular campaña en la rueda previa. En la paradisíaca ciudad de Tenerife,
nunca se desarrolló en plenitud el juego que pretendía el técnico Flor Meléndez.
La defensa –eterna asignatura pendiente de los equipos argentinos- resultó en
esta ocasión uno de los aspectos más destacados. Pero se falló en la definición.
No se tiró con buenos porcentajes. Sin embargo, la clasificación se obtuvo pese
a las claras derrotas ante Canadá (82 a 96) y Yugoslavia (82 a 95). En
definitiva, el pasaje a Oviedo se consiguió mediante los triunfos sobre Holanda
(82 a 75), Malasia (93 a 73) y Nueva Zelanda (89 a 64). Todas victorias
esperadas, previsibles, pero deslucidas. Con los holandeses se necesitó tiempo
extra tras empatar en 71. Los neocelandeses eran un conjunto de parroquianos y
los asiáticos terminarían en la última posición...
Después de la alegría ante los estadounidenses, Argentina venció a los chinos
(97 a 80) y se jugaron todas las cartas ante los italianos. Sin embargo, aquel
desafío no se concretó. Con el trabajo sucio del pívot Walter Magnifico y el
lanzamiento externo de Antonello Riva, la ‘squadra azurra’ se alzó con la
victoria, 78 a 70, y condenó a los hombres de Meléndez a buscar el 9º lugar.
Finalmente, las sucesivas derrotas ante Grecia (102 a 88) y Cuba (85 a 81),
determinaron el 12º puesto final. Hubo altibajos, sí. Hubo falencias en el
ataque, sí. Aunque quedó en el recuerdo la histórica tarde en Oviedo en donde
Miguel Cortijo, Carlos Romano, Esteban Camisassa, Hernán Montenegro, Diego Maggi,
Sergio Aispurúa, Héctor Campana, Luis Oroño, Sebastián Uranga, Marcelo Milanesio,
Gabriel Milovich y Fernando Borcel escribieron una de las páginas más gloriosas
del básquetbol argentino.
En la final, la experiencia de los soviéticos no alcanzó para superar al
seleccionado de Estados Unidos. La U.R.S.S, que llegaba como invicta, dependía
de los 2,20 de Sabonis y de la poli funcionalidad de Alexander Volkov. El
encuentro resultó sumamente equilibrado. La definición se produjo recién sobre
el epílogo a través de una estupenda jugada de Kenny Smith.
Aparte de las figuras ya mencionadas, este Campeonato Mundial contó con otros
jugadores de notable jerarquía. La constelación yugoslava estaba encabezada por
Drazen Petrovic y Drazen Dalipagic. Ambos convirtieron el 40 por ciento de los
puntos del seleccionado balcánico. Grecia presentó al irascible Nicos Gallis
(goleador del torneo con 33,7 puntos de media) y a su lugarteniente, el base
Panayiotis Giannakis. Oscar, Marcel, Gerson (máximo rebotero con 10,2 de
promedio), Israel y Maury constituyeron el quinteto de lujo de Brasil. España
traía como antecedente la medalla plateada de los Juegos Olímpicos de Los
Ángeles ’84, pero defraudó a pesar de tener a grandes jugadores. También
sobresalieron, el israelí Micky Berkowitz, el panameño Mario Buttler y los
canadienses Eli Pasquale y Greg Wiltjer. Entre todos ellos, hubo un argentino
que brilló con luz propia: Miguel Cortijo. El santiagueño se consagró como el
mejor asistente (4,7 de promedio), detrás del soviético Valdis Valters. Su
inteligencia para manejar los tiempos del juego y la visión para meter el pase
imposible despertaron la admiración de todo el pueblo español.
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