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Mundial de 1994

Estados Unidos Campeón

En la ciudad de Toronto, durante el duodécimo Campeonato Mundial, hizo su presentación la segunda versión del Dream Team, pero, a diferencia del fantástico equipo que compitiera en el Pre-Mundial de Pórtland y en los Juegos Olímpicos de Barcelona, este selecto grupo de jugadores no se ganó la simpatía del público. Por el contrario, hasta cayo antipático. Pese a superar a sus rivales con gran facilidad, la aptitud arrogante y la soberbia de la mayoría de sus integrantes terminaron empañando en gran medida la previsible conquista del conjunto estadounidense en la ciudad canadiense. Sin dudas, equipo de los sueños hubo uno, el de Barcelona ’92, los posteriores sólo fueron imitaciones.

   El plantel estadounidense, que fue dirigido por Don Nelson, estaba integrado por Reggie Miller, Shaquille O´neal, Dominique Wilkins, Joe Dumars, Alonzo Mourning, Mark Price, Dan Majerle, Shawn Kemp, Derrick Coleman, Larry Johnson, Kevin Johnson y Steve Smith. En la primera presentación ante España, con victoria incluida por 115 a 100, la actuación de los NBA no arrancó aplausos desmedidos, ni mucho menos. La escasa diferencia a favor y el centenar de puntos recibidos no convencieron sobre la producción del Dream Team. Al día siguiente lograron redimirse ante los débiles chinos, quienes debieron soportar todo tipo de volcadas de O´Neal y compañía. Esta vez, el resultado final resultó algo más acorde a la realidad NBA- FIBA: 132 a 77. Después llegó Brasil y, pese al triunfo por 105 a 82, el nivel de los hombres de Don Nelson tampoco fue el deseado.

 En cuartos de final derrotaron sucesivamente a Puerto Rico (134 a 83), Australia (130 a 74) y Rusia (111 a 94). Contra Grecia, en la semifinal, no superaron los 100 puntos (97 a 58) y lanzaron con bajísimos porcentajes de cancha. La final contra los rusos fue un mero trámite. A lo largo de 40’ no opusieron ningún tipo de resistencia.

 El marcador lo dice todo: 137 a 91. Así, los estadounidenses obtuvieron el Campeonato en base a la abrumadora potencia física y a su veloz contraataque.

 En cambio, no funcionó el juego estacionado, debido al escaso entrenamiento previo y, también, por la falta de adaptación a las reglas FIBA. Individualmente lo más rescatable estuvo en la efectividad de Reggie Miller desde los 6,25, el desequilibrio bajo el aro de Shaquille O’Neal y la espectacularidad de Shaw Kemp.

   Los hombres de Vecchio clasificaron para Toronto luego del superlativo juego desplegado en el PreMundial de Puerto Rico, en 1993. Con posesiones largas y priorizando el lanzamiento externo, el conjunto argentino se ganó el respeto de todos sus rivales. Pero, en el Mundial, el panorama cambió para un plantel conformado por Héctor Campana, Marcelo Nicola, Marcelo Milanesio, Juan Espil, Orlando Tourn, Sebastián Uranga, Diego Ossela, Esteban Pérez, Rubén Wolkowyski, Eduardo Domine, Daniel Farabello y Jorge Racca.  Los sistemas no corrieron como el técnico pretendía y las dobles marcas sobre los tiradores negaron la principal vía de gol.

 El debut ante los rusos, con el legendario Sergei Belov como director técnico, desnudó la eterna diferencia física que existe entre el básquetbol argentino y equipos del primer nivel. Con Milanesio errático y superado constantemente por Sergei Bazarevich, la base  fue tomada por Campana, en una función que no sintió y privando al equipo de la mayor virtud del Pichi: el gol. Huérfano de conducción, el seleccionado argentino dependió en demasía de arrestos individuales. Los 21 puntos y 8 rebotes de Marcelo Nicola resultaron lo más positivo en la derrota por 64 a 84.

 En la segunda fecha, ante los locales, se repitieron los errores del día anterior. No se tuvo presencia en la zona pintada y faltó el armador que impusiera la pausa. Nueva caída, 73 a 91, y pasaje directo a la rueda consuelo.

 En el choque contra los angoleños, Milanesio clavó su primer triple en el Mundial. A partir de ahí volvió a ser el base que el seleccionado argentino necesitaba, manejando con inteligencia a su equipo y repartiendo el balón con acierto. Aunque se ganó 67 a 59 el desempeño global fue flojo.

    La segunda fase mostró a la mejor Argentina del torneo, realizando su habitual juego de control. En la victoria, 91 a 66, ante Egipto brillaron las 11 asistencias de Milanesio, los 21 puntos de Espil y los 18 de Nicola. Solo complicaron los 2,17 mts. del pívot Samir Gouda.

 La irregularidad pareció apoderarse del conjunto de Vecchio en el enfrentamiento ante Corea del Norte, por lejos el rival más flojo del campeonato. Pese al amplio triunfo por 105 a 83, volvieron a cometerse los desaciertos ofensivos de la fase previa.

 Ante España, anímicamente destruida por no haber accedido al grupo de privilegio, se perdió el encuentro desde la línea de tiros libres. Un increíble 45 por ciento de tiros aciertos (10 de 22) sentenció el 72 a 70 para los europeos. Nicola sólo sumó 2 puntos en 25 minutos.

 Alemania, con la ausencia de Detlef Schremp, aparecía como un rival de riesgo en la semifinal de la rueda consuelo. Pero se superó al campeón europeo (85 a 71) mediante la brillante tarea de Orlando Tourn, Marcelo Nicola, Juan Espil y Marcelo Milanesio. Fue la mejor producción colectiva del seleccionado argentino en el torneo, en el cual el equipo volvió a parecerse a del PreMundial.

 Por el noveno puesto, Argentina se encontró nuevamente con España. Sin desacoples en ataque, con aptitud defensiva y manteniendo la concentración durante los cuarenta minutos, el 74 a 65 favorable, resultó un buen cierre para la delegación de Vecchio.

 Al cabo de las ocho presentaciones, individualmente sobresalieron Marcelo Nicola, goleador con 18 puntos de media, y Marcelo Milanesio, máximo asistente del mundial por delante del croata Toni Kukoc. Del resto, Uranga y Campana aportaron su regularidad y experiencia; Espil tuvo una aceptable ofensiva (16 puntos de promedio) pero lanzó con baja efectividad; Tourn se destapó contra los españoles; en deuda quedaron Ossela, Pérez y Wolkowyski; en tanto que Domine, Farabello y Racca casi ni ingresaron.

   Dejando de lado al Dream Team, Rusia de la mano de Sergei Bazarevich y Sergei Babkov, fue el mejor equipo FIBA. Croacia contó en Komazec, Radja y Kukoc a sus baluartes. Grecia cumplió la mejor actuación mundialista de su historia gracias a los nombres de siempre: Fassoulas, Chritodoulou y Giannakis. Australia ratificó su crecimiento. Puerto Rico se apoyó en el trío Carter, Ortiz y Mincy. Mientras que China sorprendió con su juego rápido. España decepcionó y Brasil sufrió la ausencia de Oscar, su principal goleador.

 

 
   
 
 

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