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EL NACIMIENTO DE LA LIGA
NACIONAL
El
acontecimiento que marcó el antes y el después en la historia del básquetbol
argentino fue, sin dudas, la Liga Nacional, que nació en 1985. Esta competencia,
quizás la de mayor participación federal de los deportes nacionales, tuvo un
progreso constante, ubicándose con ahínco como una actividad ligada al
espectáculo deportivo.
La iniciativa
Hasta fines de
la década del ’70, la disputa basquetbolística en la Argentina estuvo conformada
por diversas federaciones regionales que organizaban sus propios certámenes.
Además, en cada temporada se luchaba por obtener el título del Campeonato
Argentino que reunía a los seleccionados de cada provincia del país. Sin
embargo, hasta principios de la década del ’80, la organización del básquetbol
ingresó en una tediosa y previsible rutina deportiva, focalizada en cada
certamen regional. Ante esta situación, la idea era federalizar un deporte que
ya exigía tener un valorable nivel competitivo entre los clubes. Por tal motivo,
y ante su insistencia para llevar a cabo su emprendimiento trascendental, no hay
dudas en señalar al entrenador León Najnudel como el principal impulsor de lo
que sería la Liga Nacional de Básquet.
Durante muchos
años, Najnudel luchó para tratar de cambiar la estructura de la competencia
interna en la Argentina, al buscar un real sentido integral entre los equipos de
todo el país, ya que hasta 1983 el torneo más fuerte a nivel de clubes se
centralizó en la Capital Federal. ‘Siempre entendí que nuestros jugadores
estaban muy dispersos en nuestro país y se quedaban sin poder competir entre los
mejores y contra los mejores. No había un estado de necesidad que permitiera su
desarrollo al no existir un campeonato estable, único, atractivo y de dimensión
nacional que abarcara íntegramente los ocho meses de la temporada. No teníamos
cantidad y calidad de competencia’, explicaba León Najnudel por aquel entonces.
El proyecto se formó a partir de la experiencia que se estaba desarrollando en
Italia y España que contaban con una Liga Nacional de Clubes, posibilitando el
progreso de sus jugadores en Europa. En este sentido, se trataba de crear una
competencia de élite en la Argentina con el objetivo de interesar al público de
cualquier lugar y, al mismo tiempo, que pudiera servirle a los clubes para
solventar los gastos de sus equipos.
Esta propuesta de cambio para el básquet argentino fue lanzada por primera vez
en sociedad el 17 de septiembre de 1982, n una charla que organizó la revista
‘El Gráfico’,a través de su redactor periodístico Osvaldo Oscarcitas, y que tuvo
lugar en la sede de la Sociedad de Distribuidores de Diarios, Revistas y Afines,
en la ciudad de Buenos Aires. Allí, y ante una mesa integrada por dirigentes,
jugadores, ex-basquetbolistas, y periodistas especializados, Najnudel presentó
su inquietante proyecto. A partir de ese momento, comenzaba a difundirse su
idea, que luego sería plasmada con gran entusiasmo.
El primer paso firme se estableció en Paraná, Entre Ríos. A raíz de la
preocupación de la Federación de Básquetbol de esa provincia por el nuevo
proyecto, el 30 de abril de 1983 se organizó la primera reunión de clubes para
empezar a evaluar a fondo la futura Liga Nacional.
A esa reunión asistieron los representantes de 29 instituciones, y tras las
deliberaciones coincidieron en los lineamientos básicos del nuevo torneo. De
esta manera, establecieron que la competencia abarcaría tres niveles: el primero
denominado 1era. Nacional A, estaría integrado por 16 equipos provenientes de
Capital Federal y de las provincias de Santa Fe, Córdoba y Buenos Aires; el
segundo nivel, la 1era. Nacional B, estaría integrado por 48 equipos,
provenientes de Capital y de las provincias de Córdoba, Entre Ríos, Santa Fe,
Chaco, Mendoza, Santiago del Estero, Corrientes y Buenos Aires; mientras que el
tercer nivel, la 1era. Regional, estaría integrado por aquellos clubes de
cualquier lugar del país que no participaran en los dos niveles superiores.
También se determinó que cada Federación fijaría el sistema de disputa, con el
fin de lograr a los campeones de cada una de ellas, que a su vez, contarían con
su competencia interfederativa para determinar quiénes ascenderían a las 1era
Nacional B.
Una vez que se estableció esta forma de disputa, hubo un nuevo paso para la
confirmación del proyecto Liga Nacional. Durante la realización del 51º
Campeonato Argentino en Posadas, Misiones, sesionó la Asamblea extraordinaria de
la Confederación Argentina de Básquet, la cual aprobó en forma unánime el
proyecto presentado por Najnudel. Era el 15 de marzo de 1984. Curiosamente, por
los infaltables vericuetos que presenta siempre el destino, Najnudel no estuvo
en esa reunión ya que se encontraba dirigiendo al CAI Zaragoza en España.
Era notorio que la organización del nuevo torneo llevaba su tiempo, y antes del
comienzo oficial, previsto recién para 1985, se estableció la disputa de un
certamen de transición que no tendría descensos. En ese certamen, denominado
Campeonato Nacional de Clubes, participaron 10 equipos y el campeón fue el Club
Deportivo San Andrés que venció en la final a River Plate por 87 a 81.
La primera edición
Luego de la lógica incertidumbre y de la movilizadora expectativa que genera
siempre un flamante desafío, la Liga Nacional se hizo realidad el 26 de abril de
1985 con la participación de 16 equipos: Ferro, San Lorenzo y River, de la
Capital Federal; Morón y San Andrés, de la provincia de Buenos Aires; Almagro de
Esperanza, Unión, y Sport Club de Cañada de Gómez, de la provincia de Santa Fe;
Estudiantes, Pacífico y Olimpo de Bahía Blanca; Asociación Española, Atenas e
Instituto, de la provincia de Córdoba; e Independiente, de Tucumán. Con los
clubes ya establecidos, la estructura de competencia adquirió su forma
definitiva: dieciséis equipos, todos contra todos, con dos fases regulares más
los playoffs.
La aprobación de todos los integrantes del básquetbol a esta nueva idea
deportiva, corroboró que el empeño de un grupo fecundo en propuestas, produjo un
hecho significativo y ejemplificador no sólo para este deporte, sino también
para distintas disciplinas que hasta ese entonces sufrían sus propias penurias
organizativas.
Hasta 1989 la Liga fue organizada por la Confederación Argentina, pero al año
siguiente los clubes pretendieron tomar el control de la competencia y crearon
la Asociación de Clubes. Una entidad que, además de organizar los distintos
certámenes, creo una estructura piramidal en la cual conjugaron el Torneo
Nacional de Ascenso (2º división) y la Liga Nacional B (3º División).
Un nuevo campeón
La inclusión de
dos jugadores extranjeros por equipo no sólo benefició –en su momento- al
espectáculo, sino que permitió una continua mejoría de los jugadores nacionales,
provocando una competencia al más alto nivel.
Ferro Carril Oeste y Atenas de Córdoba fueron los dos mejores equipos de la
temporada ’85 y se clasificaron para disputar los playoffs finales al mejor de
tres juegos. El primer partido, disputado en Córdoba, fue para Atenas por 73 a
72, y en la revancha, Ferro ganó como local por 77 a 71. La serie estaba
empatada y el domingo 22 de diciembre, en Buenos Aires, se definían quién sería
el primer campeón de la buscada y soñada Liga Nacional de Básquetbol.
Como era
previsible, la expectativa que se generó fue tan grande que las entradas se
agotaron. Con el estadio ‘Héctor Etchart’ colmado, Ferro demostró su poderío con
Darrás, Cortijo, Diego Maggi, Maretto, Sebastián Uranga y el norteamericano
Mosley (ex NBA), como jugadores principales. Producto de la notable técnica que
poseían sus integrantes, el equipo de la Capital Federal remontó una desventaja
de 40-52 durante el primer tiempo y le ganó por 95 a 86 a un difícil Atenas de
Córdoba, conducido por un joven e inspirado Marcelo Milanesio.
De esta manera, Ferro Carril Oeste
se consagraba como el primer campeón de la Liga y, en consecuencia, el ansiado
torneo de sello nacional empezaba a primeros pasos hacia su consolidación
definitiva, para luego lograr un gratificante y saludable elogio: convertirse en
la competencia más importante que se haya realizado en el básquetbol argentino.
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