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El grafico- Edición 3434- julio 15, 1986          POR: O.R.O

EL MAS GRANDE TRIUNFO 

DEL BASQUETBOL ARGENTINO 

 

UNA HAZAÑA MEMORABLE

Hay una lágrima emocionada que cae sobre mi rostro, que me conmueve y me hace inmensamente feliz. Miro hacia arriba, seguramente porque mi corazón quiere agradecerle a Dios, y me encuentro con el gigantesco tablero indicador del Palacio Municipal de Deportes de Oviedo detenido con el resultado final. Es como leer un mensaje histórico (y vaya si lo es); ARGENTINA 74, ESTADOS UNIDOS 70, en el primer partido semifinal del décimo Campeonato Mundial de Básquetbol.

Algunos dicen que no pueden creerlo. Otros se acuerdan del anuncio ‘As’ de esta mañana:‘Estados Unidos y Argentina, choque desigual’ (claro, a favor de los norteamericanos). Pero en el centro de la cancha, en los abrazos que se aprietan de alegría, está la verdad, la inapelable verdad. Los brazos que siguen en alto de ese gigante que hoy fue Maggi (Diego jugaste el mejor partido de tu vida). Los ojos enrojecidos de Aispurúa (Vasco, gracias por tanto). La cara sonriente de Cortijo (Miguelito, el mundo te ha reconocido como un grande). Están todos, festejando este triunfo para el recuerdo inmortal. El Negro Romano, que metió pelotas fundamentales. Camisassa  fue el goleador reencontrado que el equipo estaba necesitando hasta sumar 21 Pts., el tope del encuentro. Pichi Campana, que cada vez que entró fue la ayuda precisa para asegurar la circulación de la pelota. El Loco Montenegro, que puso su enorme temperamento para superar en  la lucha del tablero a los lungos norteamericanos. Están todos. Uranga y Oroño, que también ingresaron. Milovich, Marcelito Milanesio y Palito Brocel, que hicieron fuerza desde el banco. Están todos. Flor Meléndez, que manejó al equipo sin equivocarse nunca...

Vuelvo a mirar hacia arriba. Oviedo –que nos alentó en todo momento- parece toda nuestra. Como fue Buenos Aires en aquel glorioso ’50, cuando fuimos los Campeones Mundiales (esa vez la victoria fue por 64-50). Como fue en México en aquel memorable ’55 en que volvimos a superar a los Estados Unidos (54-53), ahora en los Juegos Panamericanos.

Los muchachos siguen abrazados. Cómo no seguirlo!!  La historia, la grande, la que deja su marca, también.

Los tres triunfos ya están unidos para siempre.

 

EL PARTIDO PERFECTO

Fue una victoria indiscutida, cristalina, merecida, brillante...

Argentina venía de una serie en Tenerife donde no había jugado bien. Estados Unidos por su parte, tenía un desempeño ‘in crescendo’ y su última prueba había sido  una victoria contundente sobre los italianos. Flor Meléndez, sin embargo, tenía confianza: ‘¿Y saben por qué? Porque yo siempre había dicho en Tenerife que el equipo argentino fue el que mejor defendió en el grupo de allí. Que si nuestra ofensiva se despertaba, podría haber sorpresa; es lo que pasó en el partido de hoy..’.

Sí, Argentina jugó el partido perfecto. Y la clave estuvo en su defensa. La marca individual de nuestra Selección (Cortijo, Romano, Camisassa, Montenegro y Maggi en la formación inicial) fue un prodigio. Una muralla de hierro tan invulnerable, que varias veces los norteamericanos perdieron la pelota sin poder tirar de la desorientación que tenían. El hombre a hombre en buena parte del segundo tiempo se transformó en una zona match-up (la que se ajusta a los movimientos del ataque rival) y la solidez parecía más firme aún. Muy cerca de mi pupitre de prensa, de la cuarta fila, allí abajo, yo tenía el banco norteamericano. Y verle el rostro desencajado a Lute Olson, su técnico, irremediablemente, sin poder dar vuelta el curso del partido pese a los permanentes cambios realizados, era el mejor barómetro de lo que pasaba en la cancha. No pudo sonreír nunca.

Los norteamericanos terminaron totalmente amordazados por la extraordinaria defensa argentina. Y ahí se apreció inclusive más la inexperiencia de este equipo, donde nadie sobrepasa los 22 años. ¿Qué es esta selección norteamericana? Lou Carnesecca, el famoso técnico de Saint John’s, hizo un preciso retrato: ‘Los mejores universitarios han quedado afuera porque fueron incluidos en el draft de la NBA y nadie quiere arriesgarse a una lesión. Si pudieran jugar el Mundial los de cuarto año (y algunos de segundo y tercero que también fueron elegidos en el draft), Olson podría haber formado fácilmente dos equipos mucho mejores que el que está en España. Hay en este plantel muy buenos jugadores, pero son demasiados jóvenes... No se trata de un problema de ‘querer’ sino de ‘poder’. Estados Unidos debe formar sus selecciones sobre la base de los universitarios, cuya trayectoria deportiva es muy efímera: desde los 18 a los 22 años. Y la tentación de seguir en la NBA es un condicionante inexorable que impide siempre contar con los mejores...’

 

UN TRIUNFO TOTAL

La defensa no tuvo errores en ningún momento y el coraje para pelear por el rebote fue realmente conmovedor. Lo de Maggi alcanzó nivel superlativo y  lo de Aispurúa fue grandioso. Lute Olson lo reconoció después: ‘Nosotros sabíamos que Argentina tenía buena defensa y que debíamos jugar lo mejor posible para poder superarlos. Pero no pudimos. Nos ganaron muy bien, en todos los aspectos y en todo momento’.

Con la garantía de verse seguro  en la contención y la recuperación de la pelota, Argentina entonces pudo soltarse en ataque como nunca lo había hecho hasta entonces. Muy sereno, imponiendo un ritmo pausado de control de pelota para evitar la perjudicial transición violenta de ida y vuelta, seleccionando muy bien los tiros, tuvo un aplomo llamativo: fue un equipo dominante. Camisassa (21 tantos) llevó muy bien hasta debajo del cesto o supo definir desde sectores cercanos. Romano (16) puso el sello característico de su lanzamiento exterior. Aispurúa (14) jugó con una fibra que derribaba cualquier escollo. Maggi (11), está dicho, fue el héroe, un titán luchando con los grandes y ganando siempre... Cortijo (10) nos regaló dos triples revitalizadores. Por eso se ganó el primer tiempo (37-34). Por eso faltando 3m56s se alcanzó la máxima diferencia (70-58), que sirvió para aguantar el embate final de los norteamericanos.

Argentina ganó en todo. En el porcentaje de efectividad de lanzamiento de cancha: 50 a 41 en el total general. En los tiros libres fue mortal: 80% a 46. En los rebotes: 23 a 20. Nadie dudó. Había sido el partido perfecto de nuestra Selección.

El champagne prometido por el capitán Cortijo fue doble, inolvidablemente doble. Se les había ganado a los norteamericanos por tercera vez en competencias internacionales. Y Argentina se dio otro lujo: que Bill Russell, Bobby Knight y Rick Barry, tres próceres ‘made in U.S.A’, comentarán el histórico triunfo  para que se sepa en la cuna y en la casa del mejor básquet del mundo...

 

 
   
 
 

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